Charles Proteus Steinmetz
La siguiente anécdota, poco conocida pero inolvidable, fue publicada en la sección de Cartas de la revista LIFE (14 de mayo de 1965) - (este texto se encuentra en el libro: Ecuaciones Diferenciales con aplicaciones y notas históricas - George F. Simmons - Mc Graw Hill - pag 120)
Señores: En su articulo sobre Steinmetz (23 de abril) mencionaban una entrevista con Henry Ford. Mi padre, Burt Scott, empleado de Henry Ford desde hacia años, me relató la historia de ese encuentro. Se habían planteado dificultades técnicas en un generador nuevo diseñado en la planta Ford de River Rouge y sus ingenieros eléctricos no eran capaces de resolverla, de manera que Ford solicitó la ayuda de Steinmetz. Cuando "el pequeño gigante" llegó a la planta, rechazó toda asistencia, pidiendo solamente un cuaderno, un lápiz y un camastro. Durante dos días y dos noches vigiló el generador e hizo gran cantidad de cálculos. Entonces pidió una escalera, una cinta de medir y un trozo de tiza. Trepó laboriosamente por la escalera, realizó mediciones cuidadosas e hizo una marca con la tiza en un lateral del generador. Descendió y ordenó a su escéptica audiencia que quitaran una placa del generador y eliminasen 16 espiras de la bobina a esa altura. Se hicieron las correcciones y el generador funcionó perfectamente. Mas tarde, Ford recibió una factura de la GE por un importe de 10.000 dólares firmada por Steinmetz. Ford la devolvió agradeciendo el buen trabajo realizado y pidiéndole respetuosamente una factura detallada. Steinmetz replico como sigue:
Hacer una marca de tiza, un dólar. Saber donde hacerla, 9.999 dólares. Total a pagar, 10.000 dólares.
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domingo, 19 de abril de 2009
jueves, 9 de abril de 2009
Aprendiendo a pensar
La siguiente historia me la enviaron por correo, apena uno de miles que de verdad me gusto, quizás ya lo hayan leído pero merece la pena recordarlo, además siempre habrá uno que no lo ha visto.
Interesante, si todos siguiéramos ese ejemplo seriamos todos unos genios :-]
Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:
Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba rotundamente que su respuesta era absolutamente acertada.
Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo.
Leí la pregunta del examen y decía:
Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro.
El estudiante había respondido: llevo el barómetro a la azotea del edificio y le ato una cuerda muy larga.
Lo descuelgo hasta la base del edificio, marco y mido. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio.
Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente.
Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudio, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.
Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.
Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada.
Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas al problema.
Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara.
En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: tomo el barómetro y lo lanzo al suelo desde la azotea del edificio, calculo el tiempo de caída con un cronometro. Después se aplica la formula altura = 0,5 por A por t^2. Y así obtenemos la altura del edificio.
En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dió la nota mas alta.
Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta.
Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo: tomas el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del Edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.
Perfecto, le dije, ¿y de otra manera?.
Si, contestó, éste es un procedimiento muy básico para medir la altura de un edificio, pero también sirve.
En este método, tomas el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja.
Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el número de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el número de marcas que has hecho y ya tienes la altura.
Este es un método muy directo.
Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro está a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.
En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su período de precesión.
En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea tomar el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del portero. Cuando abra, decirle: "Señor portero, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo".
En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.
El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de física en 1922, mas conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.
Al márgen del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia es que LE HABÍAN ENSEÑADO A PENSAR. Por cierto, para los escépticos, esta historia es absolutamente verídica.
Interesante, si todos siguiéramos ese ejemplo seriamos todos unos genios :-]
viernes, 19 de septiembre de 2008
Google se convierte en pirata
Hoy es el día internacional de hablar como pirata, ocurre que todos los 19 de septiembre desde que el Corsario Negro se robo la esmeralda azul de manos del mono del capitán Kidd que la tenia escondida en algún oscuro lugar del puerto de Maracaibo, en el mar Caribe… Pero la gente de Google hay cosas que no se las toma muy en serio, y siguiendo la ancestral broma ha colocado como posibilidad en los lenguaje de Google, nada más y nada menos que el “pirata”.
Incluso la noticia es anunciada en su blog oficial.
Bueno, esta es una historia que no conocía sobre mi querida Maracaibo.
[fuente ALT1040]
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